11 de junio, Estadio Azteca, el partido que el país lleva años esperando. Y para el apostador, un examen con historia: los partidos inaugurales tienen patrones propios que conviene conocer antes de armar el boleto.
Qué dicen los inaugurales históricos
Los partidos inaugurales tienden a ser cerrados, nerviosos y de pocos goles. Piernas pesadas, miedo a perder el primer partido del torneo en casa, rivales que se encierran. El anfitrión casi siempre llega de favorito claro y casi nunca golea: la presión de abrir un Mundial en casa pesa más que cualquier momio.
Traducción a mercados: el triunfo escueto de México y el under de goles han sido históricamente más rentables en inaugurales que el festival ofensivo que la afición espera. El 3-0 con el que sueña el estadio existe, pero el mercado lo paga caro porque pasa poco.
Sudáfrica: el rival que nadie estudia
Ahí está la oportunidad. Medio mercado apuesta este partido con la camiseta puesta, sin ver un solo partido de Sudáfrica. Equipo físico, ordenado atrás, y con el recuerdo de 2010 en casa: saben jugar Mundiales incómodos. No es candidato a nada, pero sí es candidato a cerrarse 70 minutos.
El plan razonable: pre-partido moderado, y munición guardada para el en vivo. Si México no abre el marcador temprano, los momios del Tri se inflan con el nerviosismo del estadio, y ahí, si el juego sigue siendo de México, está el mejor precio de la noche.
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